Como dicen las coplas folclóricas, “
de nuevo estoy de vuelta, después de larga ausencia”, porque he decidido retomar semanalmente la publicación de algunas reflexiones que nos ayuden a comprender la realidad política de nuestra querida patria.

Y he esperado hasta este domingo, precisamente para que mis palabras no pudieran ser utilizadas, en uno o en otro sentido, como propaganda que favorezca a alguno de los candidatos en la contienda electoral. Las cartas ya están echadas, todo ha sido dicho, es el momento de contar los votos.
Aunque a decir verdad, tampoco es importante el recuento de los sufragios, porque puntos más, puntos menos, el resultado ya es harto conocido por todos los sectores y actores de la política nacional.
La inmensa mayoría del pueblo porteño le ha dicho
NO al estilo patotero que se impulsa
desde la casa rosada. Los electores capitalinos, a pesar de los incontables esfuerzos del gobierno nacional, han apostado por una nueva manera de entender y ejercer la política,
alejada tanto del clientelismo, como de la ideología del odio militante. Como un nuevo 25 de mayo de 1810, los vecinos del Río la Plata auguran nuevos vientos de libertad, con muchas posibilidades de extenderse al resto de la república.
A mi humilde entender, tiene razón el presidente Kirchner cuando afirma que en los comicios de este domingo se juegan dos modelos de país. Porque está en juego mucho más que el porcentaje de cal, cemento y arena que se utilizará para tapar los baches capitalinos.
En el cuarto oscuro confrontarán dos proyectos políticos claramente contrapuestos. El del gobierno nacional, cuya concreción se identifica con el “
Patria, Socialismo o Muerte” de Hugo Chavez, que procura fortalecer el estado omnipotente, limitar las libertades individuales y construir un poder hegemónico que destruya todo vestigio de república.
Y del otro lado, un proyecto nuevo, joven, de cara al futuro, que apuesta al fortalecimiento institucional, a la pacificación del pueblo argentino, al respeto por las libertades individuales, a entender la política como una herramienta al servicio de la gente, que apela a la construcción de consensos en reemplazo del modelo de la confrontación permanente.
Y más allá de los porcentajes, este triunfo del futuro sobre el pasado, demuestra cabalmente que el pueblo argentino, cuando está informado y no depende de las migajas del poder, reniega del populismo autoritario.
El gobierno nacional, en un claro sentido pragmático, ha dado señales de aprender la lección. Sólo esto, unido a la seguridad de una derrota lastimera, explica la retirada del kirchnerismo de la contienda, durante los últimos días. La presidencia comprendió que todas las intervenciones a favor de su representante, disminuían en forma directa las posibilidades de Daniel Filmus. Sólo Miguel Bonasso, Aníbal Ibarra y Estela de Carlotto terminaron acompañando al alfil gubernamental en el cierre de campaña.
Y este sentido pragmático que prevaleció en la Casa Rosada ayuda a comprender las profundas internas en que se debate el oficialismo. Porque
existe un Frente para la Victoria línea dura, cuyo proyecto político se emparenta con el montonerismo de los 70 y está representado por el “Volvimos”, después de haber sido expulsados de la Plaza y del Movimiento Justicialista por Juan Domingo Perón.
Pero existe otro sector, que podría ser identificado con el nombre de “
Frente para lo que Venga”, en cuyas filas se encuentran los hermanitos Fernandez, De Vido, Iribarne, Balestrini y muchos otros, que constituyen el ala pragmática del Abad Nestor. Este sector no tiene un proyecto político definido, salvo la permanencia en el poder. Otrora fueron menemistas, duhaldistas, caballistas, y hoy son los referentes del kirchnerismo. Cualquier colectivo los deja bien.
En esta interna, el presidente, acostumbrado a construir poder en torno a su persona, se identifica más plenamente con este último sector, por cuanto es bien conocida su actitud esquiva durante la guerra de los 70.
Mientras otros mataban y arriesgaban su vida en pos de la patria socialista, el dictador sureño dedicó su tiempo a concentrar una inmensa fortuna, en detrimento de la clase trabajadora de la Pcia de Santa Cruz.

En este punto, atento a la gran
interna familiar que definirá quien competirá por la presidencia representando al oficialismo en el mes de octubre, es interesante conocer la posición de la reina Cristina. En los
pasillos cortesanos, se habla en voz baja de una llamada de la señora, desde la lejana Europa, recriminando a su marido la falta de apoyo al ministro de educación.
A no equivocarse, Néstor y Cristina no son exactamente lo mismo. Mientras que en aquel, el instinto de conservación del poder le permiten recular de sus tropelías cuando encuentra una piedra firme en su camino; aquella, imbuida de pretendidos aires intelectuales, con la soberbia típica de quienes se creen los dueños de la verdad, no dudaría en tensar la cuerda hasta el extremo, aunque el resultado final sea la destrucción de todo su imperio.
Pocas horas ya faltan para el cierre de los comicios. Quiera Dios iluminar a los triunfadores de esta contienda para no traicionar sus principios. Para que la esperanza que han conseguido despertar en los argentinos se mantenga en el tiempo. Para que su PROyecto político, sea, en poco tiempo, el ideario que permita al pueblo argentino encontrar su camino de grandeza en el concierto de las naciones del mundo.
Vayan en estas líneas mi saludo a todos los capitalinos…
Al gran pueblo Porteño… SALUD.