Nada nuevo bajo el sol. Ya en los tiempos del Imperio Romano el Pan y Circo se convertía en la forma utilizada por el emperador para mantener tranquilas a las masas populares. El continuismo del régimen exigía la distracción macabra y la vida de los cristianos no tenía valor. Hoy como ayer, los regímenes totalitarios apelan a la misma maquinaria. Al Bailando por un sueño y al Gran Hermano Famosos, le incorporamos ahora el gran circo de La Plata: El Juicio Oral al Reverendo Padre Christian von Wernich.

El terrorista Horacio Verbitsky podrá depositar todo su odio en una sola persona: El padre tiene apellido alemán, viste sotana y guarda relación con los uniformes, en su carácter de Ex Capellán de la Policía de Buenos Aires. El Órgano Oficioso Página 12 tendrá letra para continuar sus ataques a la iglesia y seguir justificando la existencia de más de 20 publicidades oficiales en sus páginas.
Casi cuatro años de prisión preventiva lleva el sacerdote, en franca violación al principio de inocencia, tan solo para calmar la sed de venganza de algunos, que en la década del 70, apelaron a la violencia para tratar de imponernos el paraíso socialista.
¿Cuál era la necesidad de mantener encerrado al sacerdote mientras se desarrollaba el proceso? ¿Cuál era la peligrosidad de un hombre que había consagrado toda su vida a servir a Dios en el Evangelio? Nada, absolutamente nada justificaba esa condena anticipada que recibiera el padre a través de la prisión preventiva. Pero el garantismo K solo tiene validez para los delincuentes. Para los perseguidos políticos, ni la justicia del proceso. Todo huele a venganza.
Ahora bien, la acusación que la fiscalía atribuye al sacerdote es la siguiente: coautoría en el homicidio calificado de siete personas y partícipe secundario de las torturas de estas y otras tantas. Todo esto en función de haber participado, a cara descubierta, de muchas entrevistas con personal detenido y con policías en distintos Lugares de Reunión de Prisioneros de Guerra.
El principal testigo sobre el que se basa la denuncia penal, es un ex agente de policía, identificado como Julio Alberto Emmed, que oportunamente declara, ante la CONADEP, la presencia del mencionado sacerdote en el asesinato, por efectivos de la policías de Buenos Aires, de al menos tres detenidos.
Cabe destacar que el denunciante, en el momento de brindar su testimonio, se encontraba cumpliendo 25 años de condena en la cárcel de Olmos, entre otros delitos por Asociación Ilícita y reiteradas Privaciones Ilegítimas de Libertad Agravadas. Sin ser determinante, es importante conocer la catadura moral del único testigo de la principal acusación sobre el sacerdote.
De acuerdo a datos recogidos de la declaración del testigo en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas el 24 de julio de 1985, consta que estando en la Unidad Carcelaria de Olmos (La Plata) fue visitado por la Dra Aguad y el Dr Aragón, ambos de la CONADEP. Lo enteraron de un plan y que en caso de acceder al mismo, tendría grandes beneficios. Le ofrecieron 20 mil dólares, su libertad, la salida del país y la radicación en el exterior junto con su familia, si firmaba una declaración preparada por la CONADEP que inculpara principalmente a Etchecolatz e indirectamente al Capellán de la Policía Bonaerense.
Tiempo después, ya en pleno juicio a las Juntas Militares, en presencia de Jueces, Fiscales y periodistas, el mencionado testigo, al ser interrogado sobre sus declaraciones en la CONADEP, manifestó que todo cuanto está escrito es mentira y que obedece a una maniobra instrumentada por la CONADEP para perjudicar a Etchecolatz. Expone los ofrecimientos y la obligación de cumplir su parte so pena de complicarle aún más su difícil situación judicial y poner en riesgo la vida de sus familiares. Esas declaraciones le costaron la vida al ex agente de policía. Después de muchas amenazas, una vez recobrada su libertad en 1987, es finalmente asesinado de un tiro en la cabeza.
Nos hemos detenido a considerar el caso de este personaje, por cuanto, su testimonio es la principal prueba que se tiene contra el sacerdote de Cristo. El resto de los testigos lo acusan de mantener relaciones cordiales con los policías, de ofrecer y brindar su consejo espiritual a reos y agentes del orden, de administrar sacramentos a unos y otros, etc… en otras palabras se lo acusa de cumplir lisa y llanamente su función de Capellán donde sus superiores lo asignaron ¿Es esto un crimen?.
El 5 de julio, el circo romano abre sus puertas. Las Madres y los Hijos del Odio y de la Muerte estarán cantando victoria al lado del Emperador. Los amigos del Padre, los que apostamos al futuro, los amantes de la verdadera justicia, estaremos como María, al pie de la Cruz, acompañando con nuestro dolor y sufrimiento, al nuevo perseguido, rezando por su persona y también por sus verdugos, porque como pasó también hace dos mil años en el Calvario, estos tampoco saben lo que hacen.
María Cecilia Pando
DNI: 18.470.203