Nos acercamos a una fecha trascendente para todos los argentinos. El 25 de mayo de 1810 se constituía el primer gobierno patrio. Los hijos de esta tierra tan amada se reconocieron mayores de edad y empezaron a transitar el arduo camino hacia la independencia.
La clase dirigente de esos difíciles años estuvo a la altura de las circunstancias. El pueblo supo acompañar y legitimar las decisiones tomadas por la misma. Entre los miembros de la Primera Junta de Gobierno se encontraban dos abogados, un comerciante, un profesor, un marino, un economista, un sacerdote y hasta dos militares, de los cuales uno fue elegido presidente de la Junta.
Sí, aunque le pese al gobierno enquistado en el poder, en la construcción de nuestra Patria las Fuerzas Armadas y la Iglesia tuvieron una parte decisiva, fueron instituciones fundacionales de nuestra nacionalidad y contribuyeron activamente en la construcción de esta querida Argentina.
Las nuevas autoridades supieron marcar un rumbo, tuvieron un sueño de libertad, unieron sus esfuerzos y alcanzaron la meta. Todos, hombres y mujeres, civiles y militares, religiosos y laicos, deponiendo sus intereses mezquinos y enfrentamientos estériles, supieron mirar hacia el futuro y abrieron la senda hacia una nueva y gloriosa nación.
¿Qué distinta sería la historia si la actual dirigencia política tuviera cuando menos una pizca de los valores y principios de nuestros antepasados? ¿Qué distinta sería la Argentina si el presidente comprendiera que la división, el revanchismo y su falta de madurez personal y cívica no ayudan para concretar la unión de todos los argentinos?.
En 1810, las autoridades constituidas depusieron sus diferencias y miraron hacia el futuro... resultado: civiles, militares y religiosos construyeron un nuevo país para todos. En el 2005, el gobierno constituido de espaldas a la Constitución , quizás por la incapacidad de concretar un proyecto político que nos represente, mantiene su poder dividiendo a los argentinos, despreciando a las instituciones republicanas y volviendo su mirada hemiplégica hacia un pasado reciente, que en nada nos ayuda a salir adelante.
Por eso, este nuevo 25 de Mayo, mientras el presidente en su impertinencia adolescente y/o falta de visión estratégica, ha decidido romper con la presencia del primer mandatario en el tradicional Tedéum en la Catedral de Buenos Aires... nosotros, los argentinos del silencio y del trabajo, tenemos la oportunidad única de demostrarle que se está equivocando en su visión de la política. Y de igual manera que lo hizo el pueblo argentino, allá por 1810, exigirle frente al Cabildo, con nuestra presencia ciudadana, que comience a gobernar para todos los argentinos.
Publicada en SEPRIN
viernes, 20 de mayo de 2005
viernes, 13 de mayo de 2005
Los Sobresueldos, la Etica y la Política
Sin lugar a dudas, el tema de la semana instalado en los medios oficialistas y de la oposición (gracias a Dios todavía quedan algunos) ha sido la existencia de sobresueldos en la segunda “década maldita” al decir del gobierno.
Plumas de mayor ingenio y preparación, que se han referido al tema con precisión y autoridad, me eximen de ahondar en los aspectos políticos y jurídicos de la cuestión. ¿Constituye ésta una maniobra del oficialismo para alejar de la “opinión publicada” el fantasma de los fondos desaparecidos de la provincia de Santa Cruz o la responsabilidad de muchos funcionarios sin uniforme en el escándalo de las narcovalijas? ¿Se mantienen en la actualidad los sobresueldos tan denostados de la década del 90? ¿Porqué el gobierno se niega sistemáticamente a dejar sin efecto los decretos referidos a los fondos secretos que fueron dictados por tenebrosos gobiernos de facto?.
Estos y otros interrogantes han sido ampliamente considerados en los medios de prensa del país, poniendo al descubierto el poco compromiso con la verdad de los principales medios de comunicación social, que funcionan muchas veces como auténticas oficinas de prensa de la Casa Rosada.
En lo personal, he preferido dedicar esta columna para reflexionar sobre algunas implicancias éticas de los hechos analizados. Funcionarios del gobierno y de la oposición se han referido a la ilicitud ética de los sobresueldos, con la correspondiente sanción moral para los implicados, independientemente del carácter delictual que estas conductas revelan.
Y esta referencia a la ética por parte de algunos funcionarios y periodistas ha puesto de manifiesto la hipocresía y desconocimiento que caracteriza a buena parte de nuestra clase dirigente, donde pareciera ser que la ética y la moral, sólo se entienden en un sentido exclusivamente monetario y la honestidad se mide escrupulosamente en función de la variable dinero.
Se apela a la ética para condenar los sobresueldos, por otra parte perfectamente condenables, mientras se reparten profilácticos entre los jóvenes, escandalizando sus conciencias y violentando la autoridad de sus padres.
Se miente y se engaña descaradamente a la población, publicitando como héroes nacionales a terroristas confesos, mientras se condena a miembros de las fuerzas legales, que por orden del gobierno constitucional salieron a la calle a enfrentar a la subversión marxista. ¿No está la mentira y la difamación reñidas con la ética?
Se forma una Corte Suprema de ¿Justicia? a la medida de las necesidades gubernamentales, imponiendo magistrados cuando menos discutidos en su imparcialidad, entre las que se destaca una desaparecida aparecida y un declarado defensor de conductas agraviantes a la moral pública. Esta falta de respeto a la división de poderes que caracteriza a una verdadera república ¿No se encuentra reñida también con los valores éticos y morales que pregona el gobierno?.
El chantajear y amordazar a algunos medios de prensa a través de publicidad financiada con fondos públicos y la tendencia manifiesta a gobernar a través de decretos presidenciales, que desconocen la función honorable del Congreso de la Nación ¿Puede considerarse una conducta ética del oficialismo?.
Esa actitud de permanente confrontación y menosprecio a las distintas instituciones fundacionales de nuestra república, ¿Puede encuadrarse dentro de los principios morales que llaman en forma permanente a la humildad, a la reconciliación y a la unión de todos los argentinos?.
No... y mil veces no... sólo una visión hemipléjica de la ética, reducida a los aspectos exclusivamente monetarios, cuando no una hipocresía manifiesta, le permite a los funcionarios de este régimen levantar el dedo acusador hacia otros miembros de la “clase dirigente” Argentina.
Los aspectos antedichos no constituyen ni por asomo una defensa de los funcionarios que caracterizaron la década del 90, muchos de los cuales se encuentran reciclados en la actual administración, sino que pretenden contribuir a elaborar una visión integral del problema.
Por otro lado, ponen en evidencia la necesidad de que todos los ciudadanos que todavía creen en una política con mayúsculas, basada en los valores y los principios, orientada al bien común de todos los argentinos, salgan de sus nidos y se comprometan por hacer realidad ese sueño de una verdadera república. De lo contrario, nuestros hijos continuarán viviendo en la truchocracia que hemos sabido conseguir.
Publicado en SEPRIN
Plumas de mayor ingenio y preparación, que se han referido al tema con precisión y autoridad, me eximen de ahondar en los aspectos políticos y jurídicos de la cuestión. ¿Constituye ésta una maniobra del oficialismo para alejar de la “opinión publicada” el fantasma de los fondos desaparecidos de la provincia de Santa Cruz o la responsabilidad de muchos funcionarios sin uniforme en el escándalo de las narcovalijas? ¿Se mantienen en la actualidad los sobresueldos tan denostados de la década del 90? ¿Porqué el gobierno se niega sistemáticamente a dejar sin efecto los decretos referidos a los fondos secretos que fueron dictados por tenebrosos gobiernos de facto?.
Estos y otros interrogantes han sido ampliamente considerados en los medios de prensa del país, poniendo al descubierto el poco compromiso con la verdad de los principales medios de comunicación social, que funcionan muchas veces como auténticas oficinas de prensa de la Casa Rosada.
En lo personal, he preferido dedicar esta columna para reflexionar sobre algunas implicancias éticas de los hechos analizados. Funcionarios del gobierno y de la oposición se han referido a la ilicitud ética de los sobresueldos, con la correspondiente sanción moral para los implicados, independientemente del carácter delictual que estas conductas revelan.
Y esta referencia a la ética por parte de algunos funcionarios y periodistas ha puesto de manifiesto la hipocresía y desconocimiento que caracteriza a buena parte de nuestra clase dirigente, donde pareciera ser que la ética y la moral, sólo se entienden en un sentido exclusivamente monetario y la honestidad se mide escrupulosamente en función de la variable dinero.
Se apela a la ética para condenar los sobresueldos, por otra parte perfectamente condenables, mientras se reparten profilácticos entre los jóvenes, escandalizando sus conciencias y violentando la autoridad de sus padres.
Se miente y se engaña descaradamente a la población, publicitando como héroes nacionales a terroristas confesos, mientras se condena a miembros de las fuerzas legales, que por orden del gobierno constitucional salieron a la calle a enfrentar a la subversión marxista. ¿No está la mentira y la difamación reñidas con la ética?
Se forma una Corte Suprema de ¿Justicia? a la medida de las necesidades gubernamentales, imponiendo magistrados cuando menos discutidos en su imparcialidad, entre las que se destaca una desaparecida aparecida y un declarado defensor de conductas agraviantes a la moral pública. Esta falta de respeto a la división de poderes que caracteriza a una verdadera república ¿No se encuentra reñida también con los valores éticos y morales que pregona el gobierno?.
El chantajear y amordazar a algunos medios de prensa a través de publicidad financiada con fondos públicos y la tendencia manifiesta a gobernar a través de decretos presidenciales, que desconocen la función honorable del Congreso de la Nación ¿Puede considerarse una conducta ética del oficialismo?.
Esa actitud de permanente confrontación y menosprecio a las distintas instituciones fundacionales de nuestra república, ¿Puede encuadrarse dentro de los principios morales que llaman en forma permanente a la humildad, a la reconciliación y a la unión de todos los argentinos?.
No... y mil veces no... sólo una visión hemipléjica de la ética, reducida a los aspectos exclusivamente monetarios, cuando no una hipocresía manifiesta, le permite a los funcionarios de este régimen levantar el dedo acusador hacia otros miembros de la “clase dirigente” Argentina.
Los aspectos antedichos no constituyen ni por asomo una defensa de los funcionarios que caracterizaron la década del 90, muchos de los cuales se encuentran reciclados en la actual administración, sino que pretenden contribuir a elaborar una visión integral del problema.
Por otro lado, ponen en evidencia la necesidad de que todos los ciudadanos que todavía creen en una política con mayúsculas, basada en los valores y los principios, orientada al bien común de todos los argentinos, salgan de sus nidos y se comprometan por hacer realidad ese sueño de una verdadera república. De lo contrario, nuestros hijos continuarán viviendo en la truchocracia que hemos sabido conseguir.
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viernes, 6 de mayo de 2005
La Hora del Compromiso
La última semana se ha presentado difícil para la política militar seguida por el gobierno. El revanchismo ideológico y la persecución consecuente hacia las Fuerzas Armadas, en su odio manifiesto a todo lo que viste uniforme o sotana, ha generado en una situación conflictiva que promete escalar en el corto plazo, si el presidente no entiende que debe dejar sus nefastas convicciones a la puerta de la casa de gobierno y comienza a gobernar como presidente de todos los argentinos.
Esta situación también tocará de cerca a las autoridades castrenses, donde su liderazgo interno dependerá de que asuman la responsabilidad que les compete, defendiendo sin pudor y vergüenza a los hombres que simple y sencillamente cumplieron con su deber en la guerra contra la subversión. Guste o no guste escucharlo, muchos de los detenidos por presuntas violaciones a los derechos humanos, actuaron en el cumplimiento de las leyes y reglamentos militares... y las autoridades actuales no pueden, ni deben dejarlos solos, porque aquellos se jugaron la vida por la institución que hoy ellos tienen el honor de presidir.
La reciente y polémica aparición de los reglamentos reservados de la década del 70 demuestra con claridad manifiesta que el combate contra los enemigos de la democracia se hizo dentro del marco jurídico vigente en la época y que el accionar de las fuerzas armadas no estuvo caracterizado por la ilegalidad, como nos han insistido hasta el cansancio los apóstoles del odio, representados hoy por los amigos del presidente.
A las valientes palabras del Tcnl (R) Franceschi Carabajal en el Círculo Militar, en oportunidad de rendirse un justo tributo al Tte 1ro Mario César Asúa, asesinado vilmente por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y que algunos “prudentes” ¿camaradas? pretendieron silenciar, se suma la decisión de un oficial actualmente detenido en un Cuartel Militar que se resiste a ser trasladado a otras dependencias, negándose a acatar las órdenes del comisario político a cargo de la causa.
Si a esto le agregamos el comunicado del foro de brigadieres retirados de la Fuerza Aérea llamando a la pacificación nacional, la carta de lectores del Cnl ® Bernardo Menéndez, parcialmente publicada por el diario La Nación , y referida a la visión hemipléjica de la década del 70, todo parece indicar que una parte importante de las Fuerzas Armadas y la ciudadanía sin anteojeras ideológicas se está despertando de la modorra cansina que la caracterizaba, y se está decidiendo a contar la otra cara de la verdad. ¡Ya era tiempo de respirar un poco de aire fresco!
Frente a esta situación, ¿Qué nos queda a esa mayoría silenciosa que hasta el presente habíamos privilegiado permanecer en el anonimato, evitando la confrontación y tratando que el tiempo curara las heridas abiertas de ese doloroso pasado todavía muy reciente?. La estrategia del silencio en pos de la unidad de nuestro pueblo no ha dado resultado, sino que por el contrario, ha alentado a los enemigos de la verdadera república a continuar su guerra fraticida, a través de la acción política y la propaganda tendenciosa, con la complicidad, cuando no con la conducción manifiesta, de una parte importante del gobierno nacional.
A los argentinos del silencio, a Doña Rosa, como le gusta repetir a un grande del periodismo nacional, nos toca en el presente un mayor compromiso cívico. El mundo anda mal, no tanto por la audacia de los malos, sino por la tibieza y cobardía de los buenos. Nos toca a nosotros, dentro del marco de la constitución y las leyes, participar activamente en la construcción de una república auténtica, donde los dirigentes estén al servicio de la comunidad y no se sirvan de la misma.
Debemos salir del ostracismo en que voluntariamente nos hemos sumido, para gritar a los cuatro vientos que los argentinos de bien no nos hemos tragado el cuento de los jóvenes muchachos idealistas y que vamos a defender con todas nuestras fuerzas a aquellos ciudadanos con y sin uniforme, que en el cumplimiento de su deber, contribuyeron para que hoy podamos gozar de un país, donde al menos formalmente se respire la libertad.
No podemos dejarlos solos, muchos están presos porque Organizaciones No Gubernamentales, presuntamente defensoras de los derechos humanos, cobijadas y alimentadas por funcionarios del gobierno ideológicamente afines, presionan a los jueces para que estos se constituyan en empleados del poder ejecutivo, y hagan de la justicia una grotesca comparsa al servicio del dictador.
No podemos mirar al costado, no podemos hacernos los distraídos, si hoy claudicamos en la defensa de nuestros valores y principios, si hoy cerramos la boca porque todavía no llegaron a vaciarnos los bolsillos, poco faltará para que nuestro país se convierta en la nueva Cuba de Sudamérica.
Se acercan las elecciones tan esperadas, el oficialismo busca desesperadamente legitimar las barbaridades que viene cometiendo... tenemos nuestra oportunidad de demostrarle al presidente lo mucho que se está equivocando. Que comprenda que por cada capricho adolescente y por cada actitud setentista montoneril, perderá un tanto por ciento de los votos... tal vez de esa forma recapacite y pueda constituirse en el presidente que esta Argentina necesita.
Publicado en SEPRIN
Esta situación también tocará de cerca a las autoridades castrenses, donde su liderazgo interno dependerá de que asuman la responsabilidad que les compete, defendiendo sin pudor y vergüenza a los hombres que simple y sencillamente cumplieron con su deber en la guerra contra la subversión. Guste o no guste escucharlo, muchos de los detenidos por presuntas violaciones a los derechos humanos, actuaron en el cumplimiento de las leyes y reglamentos militares... y las autoridades actuales no pueden, ni deben dejarlos solos, porque aquellos se jugaron la vida por la institución que hoy ellos tienen el honor de presidir.
La reciente y polémica aparición de los reglamentos reservados de la década del 70 demuestra con claridad manifiesta que el combate contra los enemigos de la democracia se hizo dentro del marco jurídico vigente en la época y que el accionar de las fuerzas armadas no estuvo caracterizado por la ilegalidad, como nos han insistido hasta el cansancio los apóstoles del odio, representados hoy por los amigos del presidente.
A las valientes palabras del Tcnl (R) Franceschi Carabajal en el Círculo Militar, en oportunidad de rendirse un justo tributo al Tte 1ro Mario César Asúa, asesinado vilmente por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y que algunos “prudentes” ¿camaradas? pretendieron silenciar, se suma la decisión de un oficial actualmente detenido en un Cuartel Militar que se resiste a ser trasladado a otras dependencias, negándose a acatar las órdenes del comisario político a cargo de la causa.
Si a esto le agregamos el comunicado del foro de brigadieres retirados de la Fuerza Aérea llamando a la pacificación nacional, la carta de lectores del Cnl ® Bernardo Menéndez, parcialmente publicada por el diario La Nación , y referida a la visión hemipléjica de la década del 70, todo parece indicar que una parte importante de las Fuerzas Armadas y la ciudadanía sin anteojeras ideológicas se está despertando de la modorra cansina que la caracterizaba, y se está decidiendo a contar la otra cara de la verdad. ¡Ya era tiempo de respirar un poco de aire fresco!
Frente a esta situación, ¿Qué nos queda a esa mayoría silenciosa que hasta el presente habíamos privilegiado permanecer en el anonimato, evitando la confrontación y tratando que el tiempo curara las heridas abiertas de ese doloroso pasado todavía muy reciente?. La estrategia del silencio en pos de la unidad de nuestro pueblo no ha dado resultado, sino que por el contrario, ha alentado a los enemigos de la verdadera república a continuar su guerra fraticida, a través de la acción política y la propaganda tendenciosa, con la complicidad, cuando no con la conducción manifiesta, de una parte importante del gobierno nacional.
A los argentinos del silencio, a Doña Rosa, como le gusta repetir a un grande del periodismo nacional, nos toca en el presente un mayor compromiso cívico. El mundo anda mal, no tanto por la audacia de los malos, sino por la tibieza y cobardía de los buenos. Nos toca a nosotros, dentro del marco de la constitución y las leyes, participar activamente en la construcción de una república auténtica, donde los dirigentes estén al servicio de la comunidad y no se sirvan de la misma.
Debemos salir del ostracismo en que voluntariamente nos hemos sumido, para gritar a los cuatro vientos que los argentinos de bien no nos hemos tragado el cuento de los jóvenes muchachos idealistas y que vamos a defender con todas nuestras fuerzas a aquellos ciudadanos con y sin uniforme, que en el cumplimiento de su deber, contribuyeron para que hoy podamos gozar de un país, donde al menos formalmente se respire la libertad.
No podemos dejarlos solos, muchos están presos porque Organizaciones No Gubernamentales, presuntamente defensoras de los derechos humanos, cobijadas y alimentadas por funcionarios del gobierno ideológicamente afines, presionan a los jueces para que estos se constituyan en empleados del poder ejecutivo, y hagan de la justicia una grotesca comparsa al servicio del dictador.
No podemos mirar al costado, no podemos hacernos los distraídos, si hoy claudicamos en la defensa de nuestros valores y principios, si hoy cerramos la boca porque todavía no llegaron a vaciarnos los bolsillos, poco faltará para que nuestro país se convierta en la nueva Cuba de Sudamérica.
Se acercan las elecciones tan esperadas, el oficialismo busca desesperadamente legitimar las barbaridades que viene cometiendo... tenemos nuestra oportunidad de demostrarle al presidente lo mucho que se está equivocando. Que comprenda que por cada capricho adolescente y por cada actitud setentista montoneril, perderá un tanto por ciento de los votos... tal vez de esa forma recapacite y pueda constituirse en el presidente que esta Argentina necesita.
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viernes, 29 de abril de 2005
Sr Presidente: Usted no es nadie
En relación con el conflicto desatado con la Iglesia , el Canciller del Régimen volvió a manifestar: “La posición del gobierno es irreductible e irreversible en el sentido de que monseñor Baseotto jamás será el ordinario militar”.
Como miembro de la familia militar le recuerdo al gobierno que en este tema no tiene ninguna autoridad y que su decreto bien podría ser utilizado como papel picado en una cancha de fútbol. Monseñor Baseotto sigue siendo el Obispo Castrense de las Fuerzas Armadas y no existe poder temporal en el mundo que pueda quitarle ese derecho y ese deber.
Señor presidente, por si no lo sabe, esto forma parte de la libertad religiosa propia de los países democráticos y civilizados. Su autoridad tiene un límite y usted no debe pasarlo. Usted está violentando la conciencia de los militares católicos argentinos y avasallando los derechos de la familia militar, que muy a pesar suyo también forma parte de esta Argentina.
Su gobierno manifiesta que hay libertad religiosa. Le recuerdo que en el decreto de nombramiento de Monseñor Candia como Administrador Apostólico del Obispado Castrense se usa la figura de “Sede Impedida”, que en el Siglo XX sólo se ha utilizado en aquellos paraísos comunistas donde la libertad sólo existe para hacer lo que le gusta al emperador de turno.
Sr presidente, ya que es tan democrático... ¿Por qué no hace una encuesta preguntando a las familias militares QUIEN ES el obispo Castrense?. Le aseguro que se va a llevar una sorpresa. Porque somos muchos los que no estamos dispuestos a dejar que los papelitos que usted firma pisoteen los derechos que nos da la Constitución Nacional.
Como miembro de la familia militar le recuerdo al gobierno que en este tema no tiene ninguna autoridad y que su decreto bien podría ser utilizado como papel picado en una cancha de fútbol. Monseñor Baseotto sigue siendo el Obispo Castrense de las Fuerzas Armadas y no existe poder temporal en el mundo que pueda quitarle ese derecho y ese deber.
Señor presidente, por si no lo sabe, esto forma parte de la libertad religiosa propia de los países democráticos y civilizados. Su autoridad tiene un límite y usted no debe pasarlo. Usted está violentando la conciencia de los militares católicos argentinos y avasallando los derechos de la familia militar, que muy a pesar suyo también forma parte de esta Argentina.
Su gobierno manifiesta que hay libertad religiosa. Le recuerdo que en el decreto de nombramiento de Monseñor Candia como Administrador Apostólico del Obispado Castrense se usa la figura de “Sede Impedida”, que en el Siglo XX sólo se ha utilizado en aquellos paraísos comunistas donde la libertad sólo existe para hacer lo que le gusta al emperador de turno.
Sr presidente, ya que es tan democrático... ¿Por qué no hace una encuesta preguntando a las familias militares QUIEN ES el obispo Castrense?. Le aseguro que se va a llevar una sorpresa. Porque somos muchos los que no estamos dispuestos a dejar que los papelitos que usted firma pisoteen los derechos que nos da la Constitución Nacional.
viernes, 22 de abril de 2005
¿Dónde Iremos a Parar?
Días atrás leía con profundo pesar el estudio publicado por el Diario La Nación el pasado 11 de Abril referido a los objetivos y expectativas que mantienen los jóvenes de nuestra querida Patria.
Dejando de lado el hecho de que más del 45 % de los encuestados consideró que cometería actos de corrupción si esto les traería aparejada alguna ventaja económica, he preferido llamar a la reflexión sobre un hecho menos llamativo, pero más preocupante para el futuro de nuestro país. Presa de un impresionante individualismo, a la mayor parte de nuestros jóvenes sólo les preocupa su desarrollo profesional, su futuro trabajo, su felicidad personal, mientras que tan sólo un 2,3 % hizo referencia a cuestiones más trascendentes como el bienestar de su Patria y de sus semejantes.
El viejo adagio "la juventud ha sido hecha para el heroísmo y no para el placer" no guarda relación con la muestra de jóvenes que constituirán el día de mañana la clase dirigente de nuestra Argentina. El terreno de los ideales, otrora característico de la juventud, ha cedido a una alarmante mentalidad preocupada exclusivamente por el exitismo personal y éste relacionado en forma directa con la prosperidad económica.
El estudio refleja con precisión la magnitud de la crisis por la que atraviesa el sistema educativo en nuestro país, incluyendo en este a todas las instituciones y medios que guardan relación directa con la formación de los jóvenes, tales como la familia, la escuela y el mismo estado. También pone en evidencia que las soluciones simplistas y electorales, como la entrega de computadoras, la repartición indiscriminada de preservativos entre los jóvenes o la entrega de libros en la entrada de las canchas, no ofrecen una perspectiva adecuada para enfrentar los problemas que hacen a la formación de los futuros argentinos.
Es necesario establecer una concepción educativa que basada en los valores éticos y religiosos procure formar a nuestra juventud en las virtudes humanas y cívicas, donde la cultura del trabajo y la exigencia, fomente en ellos el compromiso por participar en la construcción de un nuevo país, dejando de lado el individualismo y la pereza. Las otras soluciones, las populistas y demagógicas, sólo acelerarán el camino de la autodestrucción.
Publicada en SEPRIN
Dejando de lado el hecho de que más del 45 % de los encuestados consideró que cometería actos de corrupción si esto les traería aparejada alguna ventaja económica, he preferido llamar a la reflexión sobre un hecho menos llamativo, pero más preocupante para el futuro de nuestro país. Presa de un impresionante individualismo, a la mayor parte de nuestros jóvenes sólo les preocupa su desarrollo profesional, su futuro trabajo, su felicidad personal, mientras que tan sólo un 2,3 % hizo referencia a cuestiones más trascendentes como el bienestar de su Patria y de sus semejantes.
El viejo adagio "la juventud ha sido hecha para el heroísmo y no para el placer" no guarda relación con la muestra de jóvenes que constituirán el día de mañana la clase dirigente de nuestra Argentina. El terreno de los ideales, otrora característico de la juventud, ha cedido a una alarmante mentalidad preocupada exclusivamente por el exitismo personal y éste relacionado en forma directa con la prosperidad económica.
El estudio refleja con precisión la magnitud de la crisis por la que atraviesa el sistema educativo en nuestro país, incluyendo en este a todas las instituciones y medios que guardan relación directa con la formación de los jóvenes, tales como la familia, la escuela y el mismo estado. También pone en evidencia que las soluciones simplistas y electorales, como la entrega de computadoras, la repartición indiscriminada de preservativos entre los jóvenes o la entrega de libros en la entrada de las canchas, no ofrecen una perspectiva adecuada para enfrentar los problemas que hacen a la formación de los futuros argentinos.
Es necesario establecer una concepción educativa que basada en los valores éticos y religiosos procure formar a nuestra juventud en las virtudes humanas y cívicas, donde la cultura del trabajo y la exigencia, fomente en ellos el compromiso por participar en la construcción de un nuevo país, dejando de lado el individualismo y la pereza. Las otras soluciones, las populistas y demagógicas, sólo acelerarán el camino de la autodestrucción.
Publicada en SEPRIN
sábado, 16 de abril de 2005
General Bendini
Entre los avatares desatados por las cartas públicas que escribí días atrás, hay un hecho que deseo destacar a través de la presente. El jefe del Estado Mayor General del Ejército, en relación con el levantamiento de la sanción a mi esposo, el mayor Mercado, por parte del presidente, dijo textualmente: «Nosotros respetamos, aceptamos y compartimos todas las medidas que imparte el Presidente de la Nación».
Como ciudadana puedo aceptar que, para evitar males mayores y por respeto a las instituciones republicanas, los hombres de armas se vean obligados a cumplimentar ciertas acciones, pero no puedo entender que el glorioso ejército argentino, en la persona de su comandante en jefe, manifieste con orgullo que comparte todas las medidas que toma el Presidente de la Nación.
Como ciudadana puedo aceptar que, para evitar males mayores y por respeto a las instituciones republicanas, los hombres de armas se vean obligados a cumplimentar ciertas acciones, pero no puedo entender que el glorioso ejército argentino, en la persona de su comandante en jefe, manifieste con orgullo que comparte todas las medidas que toma el Presidente de la Nación. ¿Debemos entender que el ejército de San Martín y Belgrano comparte sumisamente la remoción unilateral de monseñor Baseotto como obispo castrense de las FF.AA.? ¿Comparte nuestro ejército la visión parcial, ideologizada, que este gobierno nos ha impuesto de la década del 70? ¿Considera el ejército argentino que está bien que mientras se juzga despiadadamente a los hombres que arriesgaron sus vidas en el cumplimiento de su deber, sus dignos oponentes sean resarcidos económicamente y disfruten sin vergüenza el botín de tantos actos delictivos? ¿Comparte realmente el ejército argentino la decisión de establecer un museo de la memoria donde sólo se recuerde la grandeza de esos «jóvenes idealistas» que desataron el odio y la violencia en nuestra querida patria? "Seguramente las declaraciones a la prensa del jefe de Estado Mayor fueron sacadas de contexto y no representan su verdadero sentir..., de lo contrario tendré que concluir que es un digno general del presidente que padecemos.
Publicado en Diario La Nación
miércoles, 30 de marzo de 2005
Amigos del Presidente
"Días atrás, como esposa de un oficial del Ejército Argentino, le dirigía una carta abierta al comandante en jefe de las FF.AA., manifestándole mi indignación por su actitud frente a nuestro legítimo obispo castrense, monseñor Baseotto.
El impresionante apoyo recibido me ha movido a dejar por escrito el pensamiento de muchos de los que vamos a expresar nuestro voto en las próximas elecciones de octubre. "Para aquellos que todavía confundidos por su retórica nacional no terminan de conocer el verdadero rostro de nuestro presidente, los invito a reflexionar sobre un viejo y conocido refrán de nuestra cultura popular: «Dime con quién andas y te diré quién eres».
Porque conociendo a los amigos del señor Kirchner podremos vislumbrar a quien elegimos los argentinos como presidente de la República... y sabremos también por qué no podemos volver a equivocarnos.
"Una de sus mejores amigas, considerada personalmente su madre espiritual, es la señora Hebe de Bonafini, quien de la mano del Gobierno, y nunca desmentida por sus voceros, invitaba a Su Santidad el papa Juan Pablo II «a pudrirse en el infierno». "
Otros de sus amigos nunca censurados, cuando terminaba el acto del 24 de marzo, se dedicaron a la tan artística labor de pintar la Catedral de todos los argentinos, con frases tales como «Iglesia basura, vos sos la dictadura»... condenándonos abiertamente a todos los que militamos bajo la bandera de nuestra Santa Madre: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
"Señor Presidente: si éstos no son sus compañeros de ruta, dígalo abiertamente y condene con claridad lo que debe ser condenado por violentar la conciencia del pueblo argentino. En temas tan importantes permanecer en silencio es sinónimo de complicidad."
Carta publicada en Diario La Nación
El impresionante apoyo recibido me ha movido a dejar por escrito el pensamiento de muchos de los que vamos a expresar nuestro voto en las próximas elecciones de octubre. "Para aquellos que todavía confundidos por su retórica nacional no terminan de conocer el verdadero rostro de nuestro presidente, los invito a reflexionar sobre un viejo y conocido refrán de nuestra cultura popular: «Dime con quién andas y te diré quién eres».
Porque conociendo a los amigos del señor Kirchner podremos vislumbrar a quien elegimos los argentinos como presidente de la República... y sabremos también por qué no podemos volver a equivocarnos.
"Una de sus mejores amigas, considerada personalmente su madre espiritual, es la señora Hebe de Bonafini, quien de la mano del Gobierno, y nunca desmentida por sus voceros, invitaba a Su Santidad el papa Juan Pablo II «a pudrirse en el infierno». "
Otros de sus amigos nunca censurados, cuando terminaba el acto del 24 de marzo, se dedicaron a la tan artística labor de pintar la Catedral de todos los argentinos, con frases tales como «Iglesia basura, vos sos la dictadura»... condenándonos abiertamente a todos los que militamos bajo la bandera de nuestra Santa Madre: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.
"Señor Presidente: si éstos no son sus compañeros de ruta, dígalo abiertamente y condene con claridad lo que debe ser condenado por violentar la conciencia del pueblo argentino. En temas tan importantes permanecer en silencio es sinónimo de complicidad."
Carta publicada en Diario La Nación
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